que Marcos comprendiera que había perdido el control.
Pensaba que sentiría satisfacción.
No fue así.
Sentí alivio.
Porque aquello nunca había debido convertirse en una historia de venganza.
Tenía que convertirse en la historia de cómo mi madre recuperó su vida.
Volver a casa
Pasaron varias semanas antes de que mamá estuviera preparada para regresar definitivamente.
El primer día que volvimos, se quedó frente a la puerta de su dormitorio.
El cerrojo exterior ya no estaba.
Pero quedaron cuatro pequeños agujeros en la madera.
—Podemos cambiar la puerta —le dije.