Después de meses fuera, volví a casa y vi las marcas en el cuello de mi madre… Marcos no sabía quién acababa de regresar

Mi madre pasó los dedos sobre las marcas.

—No.

—¿Quieres dejarlas?

Asintió.

—Durante un tiempo.

La miré sin entender.

—Quiero recordar que esa puerta alguna vez estuvo cerrada… y que ahora puedo abrirla cuando quiera.

Aquella noche cenamos juntas en la cocina.

Por primera vez desde que regresé, mi madre volvió a cocinar.

Puso demasiada sal en las patatas.

Quemó ligeramente el pan.

Y se rio.

Hacía mucho tiempo que no escuchaba aquella risa.

Pero aún quedaba una pregunta que no me dejaba tranquila.

El hombre que había acompañado a