Pero sentirlo no cambia lo que hiciste.
Esa noche durmió en casa de su hermano. Mi madre vino a verme al día siguiente y me abrazó sin preguntar nada.
Después
Hubo semanas difíciles. Lloré, dudé, repasé una y otra vez cada detalle buscando las señales que no vi. Pero también hubo mañanas en las que me desperté sin ese nudo en el estómago, y entendí que no había perdido la confianza en mí misma: había perdido la confianza en él.
A veces pienso en el desconocido que me devolvió el