los labios.
—Papá.
Me acerqué lentamente.
Pensé que ese momento sería una reconciliación sencilla. Pensé que solo tenía que abrazarlo y decirle que todo iba a estar bien.
Pero Clara levantó una mano.
No para protegerse.
Para pedirme que escuchara.
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Matthew respiró profundo.
—No quiero que me mires así.
Sentí que esa frase pesaba más que cualquier amenaza que hubiera enfrentado.
—¿Cómo te miro? —pregunté.
Él bajó la mirada hacia sus piernas.
Después volvió a verme.
—Como si yo también hubiera muerto.
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No hubo nada que pudiera responder.