yo volaba lejos de la Ciudad de México, un hombre llamado Ernesto Aranda entró al salón de bodas de Alejandro llevando en el bolsillo una copia del informe que podía destruirlo.
Parte 2: Don Ernesto Aranda tenía 71 años.
Alejandro lo conocía desde hacía casi una década.
Lo admiraba.
También le tenía miedo.
Ernesto había invertido 28 millones de pesos en Robles Tecnología cuando la empresa apenas podía pagar nóminas.
Lo que Alejandro ignoraba era que Ernesto también formaba parte del consejo asesor de Grupo Altamira.
Mi grupo.
La recepción