parecía diseñada para una revista.
Rosas blancas.
Copas de cristal.
Una torre de champaña.
Música en vivo.
327 invitados.
Renata había contratado incluso una transmisión privada para familiares y socios que no pudieron asistir.
Lucía y yo la vimos durante mi escala en Monterrey.
Alejandro tomó el micrófono.
“Esta noche celebro un nuevo comienzo.”
Los invitados aplaudieron.
Renata levantó su copa.
Alejandro continuó.
“A veces uno pierde años cargando cosas que no le permiten avanzar.”
Algunas personas rieron.
Lucía me miró.
“Te acaba de llamar carga frente a todo el