mundo.”
Bebí un sorbo de café.
“Lo escuché.”
“¿Y no te enoja?”.
“Me enojó durante 11 años.”
En la pantalla, Renata tomó el micrófono.
“Por las personas que sí saben acompañarte.”
Besó a Alejandro.
Los aplausos aumentaron.
Entonces apareció Ernesto.
Alejandro casi corrió hacia él.
“Don Ernesto.
Pensé que no vendría.”
“Tu invitación fue bastante insistente.”
Alejandro rio.
“Quería que estuvieran aquí las personas que realmente importan.”
Ernesto miró alrededor.
“Veo que no escatimaste.”
Alejandro abrió los brazos con orgullo.
“Una noche así solo pasa una vez.”
Renata se acercó.