dejan cicatrices en la piel.
Se esconden detrás de un “estoy bien”, de una sonrisa tímida o de una niña que jamás pide nada.
Ycuando finalmente alguien pregunta qué necesita, quizá la respuesta no sea un juguete, una casa enorme ni dinero.
Quizá solo diga:
—No me prometas que me quieres.
—Solo prométeme que no vas a irte cuando deje de ser fácil quererme.
NADIE ME HA ELEGIDO NUNCA… HASTA QUE UN CEO SE ARRODILLÓ ANTE ELLA-TANTONA