Mi padre me invitó a cenar, me tomó de la mano y les dijo a sus amigos: «Les presento a la chica que más amo». Me quedé sentada, asustada… hasta que uno de sus amigos dijo algo que me hizo romper a llorar…

ahora, quizá no quieras quedarte hasta el final.

Su respuesta me heló la sangre.

Empecé a pensar que tal vez estaba gravemente enfermo y que el sobre contenía su testamento. Entonces noté que sus amigos evitaban mirarme a los ojos. Pedimos la comida, pero yo no podía tragar ni un solo bocado.

Los hombres hablaban de sus años de juventud.V

De vez en cuando mencionaban a una mujer llamada Laura, pero cada vez que pronunciaban su nombre, mi padre se tensaba.

Laura era el nombre de mi madre.

—Realmente