Guárdame otra rebanada de pastel!
Nunca regresó.
No hubo nota, ni maleta, ni llamada telefónica, ni rastro del suéter de girasoles.
Mamá la buscó hasta el día de su muerte. Papá dejó de buscarla a los pocos meses. Guardó las fotos de Laura en una caja y, con el tiempo, a nadie se le permitió siquiera pronunciar su nombre.
Siempre creí que el dolor lo había vuelto una persona fría.
Entonces Sophie señaló debajo del girasol.
—Dolly dijo que revisaras dentro.
Encontré un pequeño dije de madera con forma de