PARTE 2: EL SECRETO QUE HIZO CAER A GREGORY

no existía.

Era solo una máscara.

Y acababa de quitársela.

Bajé lentamente el fragmento de porcelana que tenía en mi mano y di un paso atrás.

No porque tuviera miedo.

Sino porque ya había tomado una decisión.

—Adelante, Gregory —dije con calma—. Hazlo.

Su rostro cambió.

No esperaba esa respuesta.

Esperaba lágrimas.

Esperaba súplicas.

Esperaba verme rota.

Pero yo solo lo estaba mirando.

Como había mirado a ejecutivos multimillonarios durante auditorías difíciles.

Como había mirado a hombres poderosos cuando intentaban ocultar la verdad detrás de documentos falsificados.

Porque Gregory no