sabía algo importante sobre mí.
Yo no era simplemente una analista financiera.
Antes de conocerlo, había pasado ocho años trabajando en investigaciones de fraude corporativo.
Había ayudado a descubrir empresas que robaban millones.
Había sentado a directores frente a juntas directivas donde perdieron sus cargos.
Había aprendido una regla:
Las personas peligrosas siempre muestran quiénes son cuando creen que tienen poder.
Y Gregory acababa de mostrarme exactamente quién era.
Su mano bajó lentamente.
—¿Qué dijiste?
Sonreí.
—Que lo hagas.
Él apretó los dientes.
—Creo que todavía no entiendes cómo funciona