ella durante el día.
Aprendió a preparar caldos, lavar ropa de bebé, limpiar biberones y cambiar pañales sin hacer caras. Detergenteropa
Por primera vez, Lucía no tuvo que pedir permiso para descansar.
Mientras tanto, la realidad golpeó a doña Carmen y sus hijas.
Brenda terminó trabajando en una tienda de celulares 9 horas diarias.
Karla entró de mesera en una fonda donde lavaba montañas de platos.
Sofía empezó a vender ropa usada en un tianguis.
Doña Carmen, que tanto presumía su fortaleza, tuvo que limpiar casas ajenas para pagar comida.