La vida les enseñó con dureza lo que nunca quisieron aprender con humildad.
Pasaron 6 meses.
Una tarde, alguien tocó la puerta.
Diego abrió.
Era doña Carmen.
La vida les enseñó con dureza lo que nunca quisieron aprender con humildad.
Pasaron 6 meses.
Una tarde, alguien tocó la puerta.
Diego abrió.
Era doña Carmen.