los golpes más crueles de lo que acabábamos de descubrir.
La respuesta había estado a unos pasos de nosotros.
Esa tarde nadie regresó a vaciar la casa.Las cajas con ropa de Ernesto, sus libros de cuentas y los objetos que la familia pensaba repartir quedaron exactamente donde estaban.
Por primera vez desde el funeral, dejaron de ser pertenencias de un hombre respetado.
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Eran cosas alrededor de una investigación.
Mi mamá y yo volvimos a casa sin hablar mucho.
En el trayecto recibió mensajes de varios familiares preguntando si