ya habíamos terminado de limpiar la recámara.
No contestó ninguno.
Al llegar sacó del clóset la caja que había conservado desde la desaparición de Melissa.
Yo la había visto muchas veces cuando era niño, pero nunca completa.
Había fotografías, un cuaderno de primaria, pulseras baratas, dibujos y pequeños pedazos de tela bordados.
Advertisement
Lucía extendió tres sobre la mesa.
En todos aparecían las margaritas.
—Se equivocaba mucho al principio —dijo.
Pasó el dedo sobre una flor torcida.
—Esta la hizo cuando tenía 12.
Luego señaló otra.
—Después ya no necesitaba