Desperté de un coma y escuché a mi hijo susurrar: “No abras los ojos, mamá… papá está esperando que te mueras.” En ese instante entendí que mi accidente no había sido un accidente, y que mi esposo y mi propia hermana estaban esperando mi muerte para quedarse con todo.

dijo que todos creerían que mamá iba cansada. Y que después me llevarían a Querétaro para que dejara de preguntar.

 

Sergio avanzó hacia él.

—Ven acá ahora mismo.

—No lo toque —ordenó Gálvez.

La puerta volvió a abrirse y entraron 2 policías de la Fiscalía.

—Señora Renata, saque la mano de la bolsa —dijo uno.

Renata sonrió de forma torcida.

—¿Ahora van a creerle a un niño asustado?

—Vamos a creerle a la grabación —respondió Gálvez.

 

Sergio la miró con odio.

—¿Qué grabación?

—Desde que entré a este