cuarto, todo está grabándose.
Renata sacó la mano de la bolsa.
Algo metálico brilló entre sus dedos.
Un bisturí pequeño.
Mateo retrocedió.
Valeria quiso gritar.
Quiso levantarse. Quiso arrancar a su hijo de ahí.
Pero su cuerpo solo logró mover la mano otra vez.
Consultar médico
Mateo sintió el movimiento.
—¡Mi mamá se movió!
Renata lo vio también.
Y su expresión cambió.
Ya no era miedo.
Era desesperación.
—Si despierta, todos estamos perdidos —dijo.
De pronto empujó a uno de los policías, jaló a Mateo del brazo y lo