dijo?
Salomé miró hacia la puerta.
Como si todavía tuviera miedo de que alguien pudiera escuchar.
—Me dijo que si contaba lo que vi, tú nunca volverías a salir de la cárcel.
El coronel Méndez entró finalmente en la sala.
No pudo seguir observando.
—Salomé, necesito que me cuentes todo.
La niña lo miró.
—¿Me va a creer?
La pregunta sorprendió al hombre.
Después de treinta años trabajando en prisión, había escuchado miles de promesas de inocencia.
Pero aquella niña no estaba actuando.
Estaba recordando.
—Te escucharé.
Salomé respiró profundamente.