Cada verano, mi hermana llevaba a nuestra madre a su casa. Pero un día mi madre me llamó en un susurro y me pidió que fuera a recogerla.

Marta.

Marta llama cada pocos días.

Habla con mamá como si nunca hubiera pasado nada.

Le pregunta por su salud, por las medicinas y le cuenta cosas del trabajo.

No menciona el mar.

Ni el perro.

Ni aquella llamada.

Mamá tampoco habla de ello.

Como si las dos hubieran hecho un pacto silencioso:

si nunca volvemos a mencionar el tema, será como si jamás hubiera ocurrido.

No sé qué pasará dentro de un mes.

No sé si Marta volverá a invitar a mamá el próximo verano.

No sé si mamá