porque la rodilla se me hincha con las escaleras. Y por la noche… simplemente tengo miedo. Esta casa cruje tanto…
No dormí en toda la noche.

A las seis de la mañana llamé al trabajo y pedí un día libre. Mi compañera aceptó sustituirme en cuanto escuchó mi voz.
A las ocho subí al autobús.
Durante la hora y media de viaje fui preparando mentalmente todo lo que iba a decirle a Marta. Palabras duras. Justas. Precisas.
Al final no pronuncié ninguna.
La casa de Marta y Klaus está