de seguridad asignado a mi comisión.
Miró las esposas.
Después mi rostro.
Finalmente la pistola de Rafael.
-Señor Cárdenas, coloque el arma en el piso y aléjese de la general Navarro.
Rafael palideció.
-Esta es mi jurisdicción.
El agente lo miró sin cambiar de expresión.
-Usted esposó a una oficial superior durante una comunicación oficial y le apuntó con un arma. Este asunto ya no depende únicamente de su jurisdicción.
Rafael buscó a mi madre con los ojos.
-Teresa, diles lo que pasó.
Durante años había utilizado aquella frase para