Diego.
-No -dije.
Los 2 me miraron.
-Ahora deja que todos vean lo que tanto querías grabar.
La sonrisa de Diego había desaparecido.
Aquella noche documentaron el teléfono satelital, las esposas, el arma de Rafael, mis lesiones y el video completo.
Mi padrastro repitió la misma explicación.
-Pensé que estaba mintiendo.
Como si no creerme le hubiera dado derecho a esposarme.
Como si una duda justificara apuntarme a la cabeza.
Pero la sorpresa verdadera llegó horas después.
Uno de los investigadores regresó con una carpeta.
-Hay algo más, general Navarro.