PARTE 2 / Home » HISTORIAS DE VIDA “Tengo 68 años… y sí, todavía quería sentirme amada. Pero estuve a punto de entregar los últimos años de mi vida a un mentiroso…”

abrazos y unas fotos serían suficientes para convencerme de entregarle todo aquello por lo que había trabajado durante toda mi vida a un hombre que no me veía como una mujer.

Me veía como una oportunidad.

Pero se equivocó.

Puede que tenga 68 años.

Puede que extrañe sentirme amada.

Puede que algunas noches llore en silencio en una casa vacía.

Pero no estoy ciega.

Al día siguiente cancelé nuestra boda.

Me gritó.

Me dijo que lo había humillado.

Me dijo que la gente se reiría de mí.

Y después me