Bajó la cabeza.
Me contó que, años atrás, había descubierto que Santiago estaba utilizando investigaciones mías para registrar patentes bajo la empresa familiar.
Intentó denunciarlo.
Dos días después sufrió un accidente automovilístico.
Despertó en una clínica privada.
Beatriz estaba allí.
Le aseguró que Santiago podía destruir mi carrera, acusarlo de fraude con fondos escolares y arrastrar a mi madre a un proceso judicial.
Después le ofrecieron desaparecer.
—Aceptaste —dijo Clara con rabia.
—Estaba herido y aterrorizado.
—Mamá habría elegido vivir contigo en una casa de cartón antes que enterrarte.
Mi