violencia familiar, administración fraudulenta y manipulación de documentos.
Santiago perdió el control de la empresa antes de perder la casa.
Durante una audiencia posterior volvió a verme.
Esta vez no
llevaba a Renata del brazo.
No llevaba su reloj.
No sonreía.
—Valeria.
Me detuve.
—Podemos arreglar esto.
Durante años esas palabras me habrían paralizado.
Aquella vez casi me hicieron reír.
—Eso es exactamente lo que voy a hacer.
Seguí caminando.
Meses después, un acuerdo judicial reconoció que las patentes estaban sujetas a una disputa mucho mayor de la que Santiago