había admitido.
No recuperé mágicamente cada peso.
La justicia nunca funciona como una caja registradora que devuelve todo lo robado.
Pero recuperé mi nombre en los registros de desarrollo.
Recuperé participación sobre la tecnología que había creado.
Y, sobre todo, recuperé algo que no podía ponerse en una escritura.
Mi voz.
Clara y yo empezamos a ver a nuestro padre.
Despacio.
Sin fingir que 10 años podían arreglarse con abrazos.
A veces cenábamos juntos.
A veces Clara se levantaba de la mesa porque todavía estaba demasiado enojada.
A veces yo