Volví a acostarme con mi exesposa durante un viaje de trabajo Cu al amanecer, una mancha roja en la sábana me dejó sin aire. Un mes después, una llamada desde un hospital en Cancún me hizo entender que aquella noche no había sido un error… sino el principio de algo mucho más oscuro.

hizo recordar cómo éramos antes de que todo se rompiera.

Me senté junto a su cama sin saber qué responder.

 

—¿Y ahora qué pasa?

Mariana sonrió triste.

—Ahora intento aprender a vivir sin esperar que alguien se quede.

Esa frase me dolió más que cualquier pelea que hubiéramos tenido.

Me quedé con ella varios días. La acompañé a estudios médicos, hablé con doctores y escuché historias que nunca me había contado durante nuestro matrimonio.

 

Por primera vez en años, dejamos de fingir.

Y entendí que el problema nunca fue falta