Volví a acostarme con mi exesposa durante un viaje de trabajo Cu al amanecer, una mancha roja en la sábana me dejó sin aire. Un mes después, una llamada desde un hospital en Cancún me hizo entender que aquella noche no había sido un error… sino el principio de algo mucho más oscuro.

de amor.

Fue miedo.

Miedo a molestar.

Miedo a necesitar.

Miedo a

Decir la verdad demasiado tarde.

Cuando regresó a Monterrey, seguimos hablando. Sin promesas absurdas.

Sin intentar borrar el pasado.

Meses después regresó a Mérida.

Mariana estaba sentada en la misma cafetería donde la encontré aquella primera noche.

Esta vez, cuando me vio entrar, sonó de verdad.

Y yo entendí algo simple:

A veces las personas no vuelven para repetir la historia.

 

Vuelven para terminarla de la manera correcta.