Volví a acostarme con mi exesposa durante un viaje de trabajo Cu al amanecer, una mancha roja en la sábana me dejó sin aire. Un mes después, una llamada desde un hospital en Cancún me hizo entender que aquella noche no había sido un error… sino el principio de algo mucho más oscuro.

traté de convencerme de que no importaba, algo en su manera de irse me dejó inquieto. No parecía arrepentimiento. Parecía miedo.

Dos semanas después, recibí una llamada desde Mérida.

Era una vecina de Mariana.

Me dijo que estaba en el hospital.

Que había sufrido un desmayo trabajando en una casa antigua del centro.

Viajé esa misma noche.

Cuando llegué, Mariana estaba despierta pero muy pálida. Tenía una venda en la cabeza y ojeras profundas. Al verme entrar, susspiró como si parte de ella hubiera esperado que no fuera.

 

—No tenías