PARTE 2 / Durante el baño, mi hija de 6 años rompió a llorar: “Mamá, me duele mucho donde hago pipí”. La llevé al hospital pensando que era una infección, pero la doctora palideció y me susurró: “Llame a la policía”. Guardé silencio, saqué mi teléfono y entonces llegó un mensaje de mi esposo que reveló que él sabía algo que yo jamás le había contado.

cámara? —Rodrigo dijo que no. Esa misma tarde, con la autorización correspondiente, peritos entraron al departamento. Yo permanecí lejos con Camila. A las seis, uno de los agentes me llamó. —Señora Elena, encontramos algo dentro de la lámpara. Me tuve que sentar. —¿Qué? —Un módulo que no corresponde al modelo comercial. Tiene una microcámara instalada de manera oculta y un mecanismo adicional conectado al sistema. Sentí náuseas. Pero todavía faltaba lo peor. También revisaron la computadora del estudio de Rodrigo. Había registros de acceso remoto. Fechas. Horarios. Conexiones nocturnas. Y