famoso, cuando vivía en un departamento rentado en la Narvarte y soñaba con levantar su primera empresa de tecnología.
La mujer que desapareció de su vida 4 años atrás sin despedirse.
La mujer por la que él se juró no volver a confiar en nadie.
—No puede ser… —murmuró.
Doña Carmen también la vio.
Y algo extraño ocurrió.
No se sorprendió como quien ve a una desconocida en desgracia.
Se puso pálida como quien reconoce un pecado.
Santiago notó el temblor en sus dedos.
—Mamá —dijo sin apartar la vista