Mi hijo falleció hace una semana… pero lo que apareció en mi puerta el Día de la Madre cambió todo.

un peso enorme, especialmente cuando se dirigen a un niño. Muchas veces, los adultos juzgan demasiado rápido sin escuchar toda la verdad, y eso puede dejar heridas profundas.

 

También nos enseña que los pequeños gestos de amor nunca desaparecen. Un regalo imperfecto, una mochila guardada en secreto o una amistad sincera pueden convertirse en el refugio más grande en medio del dolor.

 

Y, sobre todo, nos recuerda algo importante: los niños sienten más de lo que imaginamos. Necesitan ser escuchados, comprendidos y protegidos, porque incluso un corazón pequeño