Mi hijo falleció hace una semana… pero lo que apareció en mi puerta el Día de la Madre cambió todo.

él lo hacía.

 

Lucía vio el plato.

 

No dijo nada.

 

Solo dejó el unicornio tejido junto al bowl, con la delicadeza de una oración.

 

Perdí a mi hijo esa semana.

 

Y nada podrá reparar ese dolor.

 

Pero el Día de la Madre, una pequeña niña golpeó mi puerta con la mochila de Mateo.

 

Y dentro de ella, mi hijo dejó algo más fuerte que la tristeza.

 

Dejó amor.

 

¿Qué aprendemos de esta historia?

Esta historia nos recuerda que las palabras tienen