Entré con chaqueta gastada a mi propio banco en Castellana y me dejaron dos horas en un rincón. La asesora servía café a los ricos y se reía con el director mientras yo sujetaba un vaso vacío. Me soltó: ‘Esta zona es para clientes private’. No discutí, dejé mi carpeta y volví al día siguiente sin bastón; entonces su pantalla se puso roja y reveló quién era el dueño.

alguien cuando cree que no tiene nada que ofrecerle.

 

 

David sostuvo su mirada.

 

—Ahora sé que eso era exactamente lo que

hacía mal.

 

No pidió recuperar la dirección. No habló de objetivos ni de su antigua oficina.Diccionarios y enciclopedias

 

Contó que su hijo mayor le había preguntado por qué ya no llevaba el coche de empresa. Al principio había inventado una explicación. Días después decidió contarle la verdad: había perdido el puesto porque había tratado mal a una persona creyéndose superior.

 

 

—Fue