Entré con chaqueta gastada a mi propio banco en Castellana y me dejaron dos horas en un rincón. La asesora servía café a los ricos y se reía con el director mientras yo sujetaba un vaso vacío. Me soltó: ‘Esta zona es para clientes private’. No discutí, dejé mi carpeta y volví al día siguiente sin bastón; entonces su pantalla se puso roja y reveló quién era el dueño.

mismo.

 

 

 

A las 10:58 se abrieron las puertas automáticas.

 

Arturo entró sin bastón.

 

Vestía un traje gris oscuro, sencillo pero impecable. A su lado caminaban Elena Robles, secretaria del Consejo de Administración, y 2 responsables de auditoría interna. Detrás iba el director territorial de Madrid, pálido y en absoluto dispuesto a sonreír.Contabilidad y auditoría

El murmullo del vestíbulo desapareció.

 

Sara reconoció primero los ojos.

 

La carpeta de cartón que el día anterior había despreciado estaba ahora en manos de Elena. Era