PARTE 2: EL FUNERAL DE LA MUJER QUE NO MURIÓ

centro era Andrés. Y detrás de Andrés estaba Mauricio.

 

La confrontación con mi primo ocurrió 4 días después, en una junta extraordinaria de la familia Montes. Mauricio llegó con traje azul, reloj caro y esa sonrisa de superioridad que siempre confundí con seguridad. Familia

 

Cuando me vio sentada en la cabecera, soltó una risa.

 

—¿Ahora las novias traicionadas dirigen juntas?

 

—No —respondí—. Las herederas sí.

 

Su sonrisa desapareció.

 

Barragán proyectó correos, llamadas, transferencias a una empresa fachada, mensajes con Andrés y consultas al fideicomiso