de mi abuela. Mauricio había filtrado mi identidad, mis bienes y la fecha en que recibiría las acciones. Su plan era simple: si yo quedaba como inestable, el consejo familiar retrasaría mi entrada a la empresa y él ganaría poder.
—¿Por qué? —pregunté—. Crecimos en la misma casa.
Mauricio golpeó la mesa.
—Tú creciste como la niña protegida. Mi papá murió señalado como ladrón, y ustedes siguieron como si nada.
Gerardo se puso de pie.
—Tu padre robó dinero de obras públicas y dejó a la