listo el informe psicológico?”
Diego respondió:
“Sí. Si Mariana causa problemas, diremos que no está estable para tomar decisiones patrimoniales.”
Mariana apoyó una mano sobre el escritorio.
Diego no solo pensaba engañarla.
Pensaba borrarla.
A las 10:17 de la noche, Mariana subió a una camioneta distinta, sin chofer visible y sin lágrimas.
Cuando llegó al palacio donde se celebraba la gala, los fotógrafos se giraron sin reconocerla.
Dentro, las luces bajaron.
El maestro de ceremonias tomó el micrófono.
“Damas y caballeros, recibamos por primera vez en público a la