solamente habían llegado para enseñarle algo diferente:
un diagnóstico podía describir una condición médica, pero jamás debía convertirse en la identidad de una persona.
Alejandro se acercó con la niña en brazos.
—Creo que alguien estaba esperando a su mamá.
Valeria tomó a su hija y besó su frente.
Después miró las otras dos cunas.
Recordó aquellas palabras pronunciadas meses
atrás frente a un salón lleno de gente:
“Una mujer que no puede tener hijos es tierra estéril”.
Y sonrió.
Porque finalmente comprendió la respuesta que debía haber dado aquel