Le Dio Un Riñón A Su Esposo Y Él Volvió A Una Casa Que Ya No Existía-dynana

Podemos arreglarlo.

Ana casi sonrió, pero no por alegría.

Aquella era la misma palabra que él había usado con Rita.

Yo arreglo eso.

El notario.

La casa.

Su matrimonio.

Todo podía arreglarse mientras la solución consistiera en que otra persona aceptara lo que Víctor decidía.

—¿Qué quieres arreglar? —preguntó Ana.

—Nosotros.

—¿Antes o después de regalarle mi casa?

Víctor bajó la mano.

—Estaba diciendo tonterías.

—Le dijiste cuántos niveles tenía.

Él no contestó.

—Le hablaste del jardín.

Silencio.

—Le hablaste del garage.

Víctor miró hacia las paredes quemadas.

—Yo estaba