de su vida en común.
No hubo una reconciliación repentina.
Tampoco una escena en la que Víctor recuperara a Rita y siguiera adelante como si nada hubiera ocurrido.
La promesa que había usado para mantenerla cerca desapareció junto con la casa, y cuando quedó claro que Ana no iba a entregar ninguna propiedad ni regresar a cuidarlo, Rita dejó de insistir en construir el futuro que Víctor le había vendido.
Víctor tuvo que organizar su recuperación de otra manera.
Por primera vez en años llevó sus propios horarios, sus citas,