las semanas anteriores a la muerte de Gabriel.
En la primera, su madre hablaba de movimientos irregulares en el aserradero donde ambos trabajaban. Madera extraída sin registro, facturas falsas, camiones que salían de madrugada y pagos que nunca aparecían en la contabilidad oficial.
Gabriel había comenzado a reunir pruebas.
En otra carta, Elena escribió:
“Dice que irá con las autoridades. Yo le pedí que espere porque anoche volvieron a llamar para amenazarlo. Tengo miedo por nosotros y, sobre todo, por Teresa.”
La última carta estaba fechada tres días antes del