hubiera tomado una decisión que mi corazón aún no había procesado.
Me levante. Fui a mi habitación. Abra la puerta del armario.
Porque lo que ninguno de ellos sabía, lo que no podía imaginar mientras pedían otra botella de vino, era que yo llevaba meses preparándome en silencio para esta noche. Y no iba a perder el tiempo recalentando sus sobras. Iba a desaparecer.
Para entender cómo llegué a ese armario, a esa maleta, a esa decisión, tendrías que remontarte tres años atrás, a la peor primavera de mi vida.