Despertó tras 14 días en coma y su madre le escupió: “Debiste morir”; pero cuando un hombre con el rostro de su hermano fallecido entró al hospital, entendió por qué su propia familia quería silenciarla.

estrellaba contra la pared. —¡Dame el celular! —gritaba. —¡No los dejes salgan! —ordenaba Teresa. La cámara caía al

suelo. Desde ese ángulo se vio a Teresa poniéndose guantes antes de levantar una barra de hierro. El archivo terminaba con un golpe y el rostro de Arturo mirando hacia el cuerpo de su hija. Lucía advirtió que la defensa podía alegar edición. Además, las cuentas robadas estaban legalmente a nombre de Mariana y contenían su firma electrónica. —Te prepararon como culpable desde hace años —explicó. En televisión, Teresa lloraba frente a