Despertó tras 14 días en coma y su madre le escupió: “Debiste morir”; pero cuando un hombre con el rostro de su hermano fallecido entró al hospital, entendió por qué su propia familia quería silenciarla.

la casa familiar. Aseguraba que Mariana había sufrido episodios de paranoia y que atacó a Arturo al ser descubierto desviando dinero. —Ya perdimos a nuestro hijo —declaró ante las cámaras—. No permitamos que el odio nos bastante también a nuestra hija. La mentira parecía dolor auténtico. Horas después, Mariana recibió una notificación judicial. Sus padres habían solicitado declararla incapaz debido al traumatismo. Teresa quería convertirse en su tutora legal, controlar sus cuentas, elegir médicos y prohibir que hablara

con la fiscalía. —Primero intentó matarme y ahora quiere decidir si pueden