La chaqueta remendada: la señal que me llevó hasta mi hijo desaparecido

con esa voz tranquila que siempre tuvo. Tomó su chaqueta del perchero, esa misma chaqueta azul oscuro con el parche en forma de guitarra que yo había cosido a mano sobre la manga rasgada, y se acercó a mí. Me dio un beso rápido en la mejilla—. Nos vemos en la noche.

Y la puerta se cerró detrás de él.

Me quedé un momento junto a la ventana viéndolo bajar por la calle, con las manos metidas en los bolsillos y el paso ligero. Nunca imaginé que sería la última