PARTE 2 — LA FOTOGRAFÍA QUE CAMBIÓ TODO

Me costó respirar. Durante días había pensado que la caída ocurrió en medio de una discusión descontrolada. La fotografía demostraba que Mauricio no solo había estado presente.

Había visto a su madre empujarme.

—¿Y Lorena? —pregunté.

Julián abrió otra página. Era una captura de los mensajes que yo había encontrado. Entre ellos había uno enviado esa misma noche:

«Cuando ella deje de ser un problema, nos iremos juntos».

Debajo, Mauricio había respondido:

«Mi madre se encargará».

Cerré los ojos. No lloré. La mujer que había pasado dos días atrapada en