nosotras sin vivir atrapadas en su ausencia.
Un año después, Elena, Lucía y yo hicimos realidad el último deseo de mi hijo.
Con sus pequeños ahorros y algunas aportaciones nuestras, creamos un fondo local para ayudar a familias que tenían que desplazarse para acompañar a sus hijos durante tratamientos hospitalarios.
Lo llamamos simplemente:
Proyecto Caleb.
No queríamos algo enorme.
Solo queríamos ayudar a una familia cada vez.
La primera persona que recibió ayuda fue una madre que llevaba casi dos semanas durmiendo en una silla del hospital porque no podía