escribió:
“Hoy no me siento culpable por estar viva. Hoy simplemente estoy agradecida.”
Guardé aquella fotografía junto a la última carta de mi hijo.
Todavía extraño a Caleb todos los días.
Hay mañanas en las que daría cualquier cosa por escuchar sus pasos entrando en la cocina.
Pero aprendí que seguir viviendo no significa olvidar a quienes hemos perdido.
El amor
alojamiento cerca.
Cuando le entregamos las llaves de una habitación para aquella semana, comenzó a llorar.
Yo también.
Aquella noche llegué a casa, coloqué una fotografía de Caleb sobre